sábado, 24 de abril de 2010

LA EXPLOTACIÓN DE LOS ECOSISTEMAS POR EL HOMBRE.
El hombre, igual que los demás animales, actúa como consumidor normal y utiliza la energía y la materia acumulada por otros organismos para su supervivencia. Pero el hombre, ha ido variando su comportamiento, hasta convertirse en un elemento especial de los ecosistemas. De éstos obtiene, además de alimento, muchas otras cosas que utiliza en su provecho: pieles, madera, fibras vegetales, etc.
Actúa como consumidor primario, secundario, depredador e incluso como descomponedor, cuando, por ejemplo, quema la madera. El hombre necesita extraer parte de la producción del ecosistema en su beneficio. Esta forma de utilizar los recursos de la Naturaleza la calificamos como explotación.
A lo largo de la Historia, ha cambiado mucho la capacidad del hombre para utilizar la Naturaleza. Cuando no tenía apenas instrumentos, no podía cultivar la tierra, sus formas de caza eran muy rudimentarias y actuaba como depredador. Tenía que buscar la comida entre los puntos silvestres y los animales fáciles de atrapar. El manejo hábil del hacha, la lanza, el arco, la azada, el fuego y otros muchos instrumentos le permitió iniciar una cierta explotación de los ecosistemas.
La utilización de tipos de energía, como la del viento, el agua de los ríos y muy especialmente la del carbón ha permitido al hombre alcanzar unos adelantos técnicos que han contribuido a mejorar sus condiciones de vida. Con ellos ha aumentado considerablemente la posibilidad de explotar los sistemas naturales vivos y no vivos.
Los hombres que hoy viven en las ciudades y los pueblos, rodeados de productos industriales, dependen también de los ecosistemas. En estos se producen los alimentos que el hombre consume diariamente y otros muchos productos naturales que se emplean para fabricar objetos diversos, como madera, resinas, fibras vegetales, pieles, etc.
En los últimos años, el aumento de la población ha hecho necesario que se incremente la explotación de los ecosistemas. Ello ha sido posible gracias a que, por un lado, se han empleado medios técnicos que consiguen mayores rendimientos en la explotación, y/o que, por otro lado, se ha extendido e intensificado esta explotación a lugares cada vez más amplios de la Tierra.





CONTROL DE LA INFLUENCIA HUMANA SOBRE LOS ECOSISTEMAS
Controlar el cambio de los ecosistemas puede ser para la humanidad el reto más importante durante el presente milenio. Será necesario encontrar soluciones a todas las escalas, desde la local hasta la mundial, incidiendo en todos los estratos sociales, desde la clase política, hasta los niños y estudiantes, promoviendo programas de educación ambiental en escuelas y centros educativos.
La protección de los ecosistemas naturales que quedan en parques nacionales y otras áreas protegidas es decisiva. Pero esto no evitará la influencia de factores como el cambio climático o la contaminación arrastrada por el aire y el agua. Además, la continua pérdida de terreno que experimentan las áreas naturales significa que probablemente exigirán una gestión más activa para mantener sus funciones ecológicas: control de especies exóticas, manipulación de los niveles de agua en los humedales, incendios periódicos controlados en hábitats forestales, entre otros. Esta clase de intervenciones son siempre peligrosas, pues todavía desconocemos el funcionamiento de la mayor parte de los ecosistemas.
El control de la contaminación y de la emisión de gases de invernadero exigirá adoptar medidas a escala mundial; también requiere medidas coordinadas de este tipo la interrupción del deterioro de las pesquerías marinas por sobrepesca. En última instancia, la solución estriba en controlar el crecimiento de la población humana y en adoptar una postura mucho más restrictiva en cuanto al uso de recursos naturales y energía.

Medidas preventivas para no contaminar al ecosistema.
· no quemar ni talar plantas
· controlar el uso de fertilizantes y pesticidas
· no botar basura en lugares inapropiados
· regular el servicio de aseo urbano
· crear conciencia ciudadana
· crear vías de desagües para las industrias que no lleguen a los mares ni ríos utilizados para el servicio o consumo del hombre ni animales
· controlar los derramamientos accidentales de petróleo
· controlar los relaves mineros


Se despide su compañera Yesica Reyes 4D.

jueves, 22 de abril de 2010

esta imagen es de la explotacion de ecosistemas en nuestro pais .

los saluda con cariño esperando que les agrade la imagen su amiga sara santos.
INTRODUCCIÓN
Los recursos que la persona humana necesita para la vida: alimentos, agua, energía, minerales y otros materiales, los obtenemos del ambiente. Nuestro planeta nos suministra una gran variedad de bienes que en alguna ocasión han podido parecer inagotables. La lucha de la humanidad ha estado centrada durante muchos siglos en asegurar su alimentación y el agua limpia y la energía, o el resto de los recursos, no han sido una fuente de problemas. En la actualidad, como veremos, la producción de alimentos ha llegado a ser suficiente para alimentar a la población, a pesar del crecimiento que ha tenido en estos últimos decenios. A pesar de todo los problemas subsisten para un gran número de personas que no puede acceder a esos alimentos y pasa hambre o está mal alimentada. Pero nuevos problemas han surgido y amenazan al futuro de la humanidad si no hacemos una explotación más racional de los recursos. En este tema se estudian los alimentos y el agua y en el siguiente la energía.

La acción del hombre sobre el planeta ha sido tan notable, especialmente en el último siglo, que se puede afirmar que no existe ecosistema que no esté afectado por su actividad. Desde hace milenios el hombre ha explotado y modificado la naturaleza para subsistir, pero en los últimos decenios además ha producido miles de sustancias nuevas que se han difundido por toda la atmósfera, la hidrosfera, los suelos y la biosfera.



Acción del hombre sobre el ecosistema.
Todos los organismos consumidores viven de la explotación del ecosistema y la especie humana también necesita explotarlo para asegurar su supervivencia. De la naturaleza se obtienen los alimentos y a la naturaleza se devuelven los residuos que generamos con nuestra actividad. La energía que empleamos la obtenemos, en su mayoría, de la combustión de reservas de compuestos de carbono (petróleo, carbón, gas) almacenados por el trabajo de los productores del ecosistema a lo largo de muchos millones de años.
En la actualidad no se puede entender el funcionamiento de la mayor parte de los ecosistemas si no se la tiene en cuenta la acción humana. Dado el número de individuos y la capacidad de acción que tiene nuestra especie en estos momentos la influencia que ejercemos sobre la naturaleza es enorme. La biomasa humana es del orden de cienmilésimas (10-5) de la total de la biosfera, pero, cualitativamente, su influencia es muy fuerte. Entre las acciones humanas que más influyen en el funcionamiento de los ecosistemas tenemos:


Agricultura y ganadería
Cuando se cultivan los campos, se talan los bosques, se pesca o se cría ganado, se "explota" al resto de la naturaleza y se provoca su "regresión" en el sentido ecológico; es decir, el ecosistema se rejuvenece y deja de seguir el proceso de sucesión natural.
Los ecosistemas tienden naturalmente al incremento de estructura y complejidad, disminuyendo su producción neta cuando están maduros. El hombre, por el contrario, intenta obtener el máximo rendimiento del ecosistema, por lo que le interesa mantenerlo en etapas juveniles en las que la productividad neta es mayor. En las actividades agrícolas y ganaderas se retira biomasa de los ecosistemas explotados y se favorece a las especies oportunistas (frecuentemente monocultivos), lo que disminuye la diversidad de especies del primitivo ecosistema.
También se disminuye la diversidad eliminando otros animales competidores (roedores, lobos, aves, etc.) mediante la caza, el uso de venenos, etc.
El trabajo agrícola afecta también al ecosistema suelo. Al arar se mezclan los horizontes del suelo y se rompe la estructura para liberar nutrientes que puedan usar las plantas. Por otra parte al recoger la cosecha no se devuelve al suelo los nutrientes y hay que abonar para obtener nuevas cosechas. La agricultura moderna es un cambio de combustibles fósiles (petróleo) por alimentos, pues hay que usar gran cantidad de energía para fabricar fertilizantes y pesticidas, trabajar la tierra, sembrarla, recoger la cosecha, etc. La oposición profunda entre explotación y sucesión es el punto crucial de toda la problemática de conservación de la naturaleza.












Introducción de organismos ajenos al ecosistema
La actividad humana mueve muchas especies de unos lugares a otros. A veces conscientemente y otras sin querer, al transportar mercancías o viajar de unos sitios a otros.
Muchas de estas especies son beneficiosas por su aprovechamiento agrícola o ganadero, como la patata y el maíz que fueron introducidas en Europa y son un importantísimo recurso alimenticio. Otras sirven para controlar plagas. Pero algunas son muy perjudiciales, porque no tienen depredadores que las controlen y se convierten en plagas. Siempre hay que tener en cuenta que la alteración del ecosistema es muy difícil de prever y sus efectos secundarios difíciles de controlar.

Obtención de energía y materias primas
La explotación del petróleo y del gas, la minería del carbón y del resto de minerales y el transporte de materias primas y productos terminados suponen también, un fuerte impacto sobre los ecosistemas. Traen consigo carreteras, grandes movimientos de tierra, sobre todo en la minería a cielo abierto, concentración y producción de sustancias tóxicas, en todos los lugares de la tierra y los océanos.








Reciclado de residuos
El vertido de residuos es otra fuerte de impacto sobre la naturaleza. En ocasiones provocan tal concentración de productos tóxicos en un ecosistema que causa graves daños a los seres vivos. Hablamos de contaminación o polución para referirnos a estos cambios de las condiciones del ecosistema.
El hombre siempre ha confiado en los sistemas naturales para limpiar y depurar sus residuos y los ha vertido a ríos, mares y vertederos terrestres. La capacidad de la naturaleza para reciclar los materiales, diluir los tóxicos y limpiar el aire y el agua es muy grande, pero la actividad industrial genera tan gran variedad y cantidad de contaminación que sobrepasa la capacidad equilibradora y depuradora de la atmósfera.
Especial interés tienen los compuestos que como el DDT se van acumulando en la cadena trófica y llegan a alcanzar concentraciones muy altas en los tejidos de los consumidores secundarios o terciarios, provocando importantes alteraciones en su metabolismo.
También veremos con detalle como la emisión de algunos gases en grandes cantidades a la atmósfera, como el CO2 o los CFC, está produciendo alteraciones en el funcionamiento normal del clima o de la protección contra las radiaciones peligrosas.
Los miles de nuevos productos químicos sintetizados en los últimos decenios tienen especial interés, porque al ser muchos de ellos moléculas que no existían antes son, en ocasiones, difíciles de metabolizar y reciclar por la naturaleza. Además algunos de ellos son parecidos a moléculas químicas del metabolismo e interfieren en su funcionamiento, como probablemente esté pasando con sustancias químicas similares a las hormonas esteroideas
.

Destrucción de ecosistemas naturales
El uso de recursos por el hombre deja en ocasiones a los ecosistemas sin componentes que les son imprescindibles. Así sucede cuando desviamos cursos de agua para usarlos en regadío o abastecimiento de ciudades y el cauce de los ríos queda sin caudal suficiente para mantener el ecosistema, O cuando se construye en las zonas del litoral sobre marismas.























SE DESPIDE DE USTEDES SU COMPAÑERA ANA LIDIA ESPINOZA CHAGALA HASTA LA PROXIMA PUBLICACIÓN.

La explotacion de ecosistemas.

La acción del hombre sobre el planeta ha sido tan notable, especialmente en el último siglo, que se puede afirmar que no existe ecosistema que no esté afectado por su actividad. Desde hace milenios el hombre ha explotado y modificado la naturaleza para subsistir, pero en los últimos decenios además ha producido miles de sustancias nuevas que se han difundido por toda la atmósfera, la hidrosfera, los suelos y la biosfera.
Acción del hombre sobre el ecosistema.
Todos los organismos consumidores viven de la explotación del ecosistema y la especie humana también necesita explotarlo para asegurar su supervivencia. De la naturaleza se obtienen los alimentos y a la naturaleza se devuelven los residuos que generamos con nuestra actividad. La energía que empleamos la obtenemos, en su mayoría, de la combustión de reservas de compuestos de carbono (
petróleo, carbón, gas) almacenados por el trabajo de los productores del ecosistema a lo largo de muchos millones de años.
En la actualidad no se puede entender el funcionamiento de la mayor parte de los ecosistemas si no se la tiene en cuenta la acción humana. Dado el número de individuos y la capacidad de acción que tiene nuestra especie en estos momentos la influencia que ejercemos sobre la naturaleza es enorme. La biomasa humana es del orden de cienmilésimas (10-5) de la total de la biosfera, pero, cualitativamente, su influencia es muy fuerte. Entre las acciones humanas que más influyen en el funcionamiento de los ecosistemas.

La explotacion de escosistemas en la agricultura y ganaderia.

Cuando se cultivan los campos, se talan los bosques, se pesca o se cría ganado, se "explota" al resto de la naturaleza y se provoca su "regresión" en el sentido ecológico; es decir, el ecosistema se rejuvenece y deja de seguir el proceso de sucesión natural.
Los
ecosistemas tienden naturalmente al incremento de estructura y complejidad, disminuyendo su producción neta cuando están maduros. El hombre, por el contrario, intenta obtener el máximo rendimiento del ecosistema, por lo que le interesa mantenerlo en etapas juveniles en las que la productividad neta es mayor. En las actividades agrícolas y ganaderas se retira biomasa de los ecosistemas explotados y se favorece a las especies oportunistas (frecuentemente monocultivos), lo que disminuye la diversidad de especies del primitivo ecosistema.
También se disminuye la diversidad eliminando otros animales
competidores (roedores, lobos, aves, etc.) mediante la caza, el uso de venenos, etc.
El trabajo agrícola afecta también al ecosistema suelo. Al arar se mezclan los
horizontes del suelo y se rompe la estructura para liberar nutrientes que puedan usar las plantas. Por otra parte al recoger la cosecha no se devuelve al suelo los nutrientes y hay que abonar para obtener nuevas cosechas. La agricultura moderna es un cambio de combustibles fósiles (petróleo) por alimentos, pues hay que usar gran cantidad de energía para fabricar fertilizantes y pesticidas, trabajar la tierra, sembrarla, recoger la cosecha, etc.
La oposición profunda entre explotación y sucesión es el punto crucial de toda la problemática de conservación de la naturaleza. El hombre necesita producción porque gran parte de lo que consume lo tiene que obtener de la naturaleza, pero también necesita muchas otras cosas como una atmósfera y clima regulados por los océanos y las masas de vegetación, agua limpia -es decir,
oligotrófica -; recursos vitales, estéticos y recreativos proporcionados por el paisaje, etc.. El problema es conseguir el adecuado equilibrio entre estos factores.

jueves, 18 de marzo de 2010

"Ejemplos de coevolucion"
1. En América los colibríes (familia Trochilidae) son el grupo que ha coevolucionado con muchas familias de plantas, entre ellas la familia de las orquídeas (Orchidaceae) y la familia de las bromelias (Bromeliaceae).

2. En Norteamérica el murciélago hociquilargo mexicano (Leptonycteris nivalis) se alimenta del néctar del cactus saguaro (Carnegiea gigantea) y del ágave en el desierto de Sonora permitiendo la fecundación de estas plantas. Como adaptación a la dieta nectarívora la lengua de este murciélago puede extenderse casi la misma longitud de su cuerpo y posee cerdas carnosas en su punta.

Los estudios experimentales ponen de manifiesto que en un ambiente heterogéneo o con inmigraciones repetidas son posibles los ciclos de Lotka-Volterra. También es de esperar que la seleción natural actúe aumentando simultáneamente la eficiencia del depredador en la captura de la presa y de la presa para escaparse del depredador. El efecto de la acción recíproca depredador-presa diferirá según el tiempo que hayan estado coexistiendo. Se entiende por coevolución la evolución simultanea de dos o más especies muy relacionadas ecológicamente, pero entre las que no existe ningun intercambio de genes. Ajustes evolutivos simultáneos llevan por regla generala un equilibrio dinámico de las poblaciones del depredador y la presa, en el que se reduce a un mínimo el trastorno del sistema, manteniéndose el stau quo de las poblaciones que lo integran.
Algunos aspectos muy conocidos de la coloración animal se han producido a través de la selección natural en respuesta a la interacción depredador-presa.
Las presas adquieren coloraciones y formas crípticas de manera que se parecen a algun objeto o fondo inanimado. En cambio, los animales tóxicos o repugnantes se revisten de colores vistosos y contratados como negro y amarillo para que entre sus depredadores temporales aprendan enseguida a conocerlos y no se equivoquen en otra ocasión. Estos colores se denominan aposemáticas. Si varias de estas espieces desagradables toman coloraciones más o menos iguales, entonces el depredador matará unos cuantos individuos de entre todos antes de aprender a reconocerles como no gratos.
Las coloraciones que imitan las de otras especies se denominan miméticas.
Todos los mecanismos de defensa de las plantas y animales pueden considerarse producidos por la presión de selección debida a la depredación. Pero también a veces se desarrolla "inmunidad" ante las defensas.
Los ejemplos más típicos de coevolución son los de los animales que se alimentan de néctar o polen y son además vectores de polinización.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Ejemplos de tipos de coevolución
Se denomina coevolución al cambio evolutivo recíproco en especies que interactúan, y la dinámica de ésta constituye el tema de la presente obra, en la cual se incluye una vasta revisión de estudios realizados en el campo de la especialización y la coevolución, a la vez que una propuesta teórica, basada en análisis ecológicos, genéticos y moleculares -producto de trabajo de campo y experimentos de laboratorio-, denominada por el autor "teoría del mosaico geográfico de la coevolución". Con ella, Thompson intenta mostrar que un estudio conjunto de la genética, historias de vida y distribución geográfica de las poblaciones proporcionada un mejor entendimiento de la coevolución.
Aunque no existe una línea divisoria bien diferenciada, se pueden establecer dos tipos de coevolución o evolución concertada:
· Coevolución antagonista
· Coevolución cooperativa
Coevolución antagonista
La Coevolución antagonista o evolución concertada antagonista, es un proceso iterativo pero antagónico cuando se manifiestan las relaciones entre especies, por ejemplo entre una presa y su depredador, o un parásito y su hospedante. Los conejos introducidos en Australia a mediados del siglo XIX ilustran el ejemplo de evolución concertada entre parásito y hospedante: en 1859 un cazador inglés residente en Australia soltó un par de docenas de conejos en aquellas tierras, en las cuales eran especies extrañas. Con apenas depredadores, los conejos se reprodujeron por millones hasta límites increíbles, destruyendo todas las superficies vegetales que encontraban a su paso, y arruinando la economía de agricultores y ganaderos. Tras el fallido intento de envenenarlos, se introdujeron entonces zorros rojos europeos como depredadores, pero no fueron eficaces porque se especializaron en otro tipo de presas más pequeñas.
La plaga de conejos que se manifestó durante la segunda mitad del siglo XIX, y el posterior mixomavirus introducido en 1950, ilustra el tipo de coevolución antagonista en México.
En 1950 se introdujo un virus con conejos de América del sur, el mixomavirus, que provoca la mixomatosis, una enfermedad infectocontagiosa que afecta muy especialmente a los conejos, y que se transmite a través de mosquitos y pulgas. En un principio se demostró una gran virulencia, matando a todos los conejos infectados, pero durante tres décadas se comprobó que los conejos iban adquiriendo resistencia y recuperándose. A la vez, mediante estudios de laboratorio se observó que el virus había perdido virulencia, causando menos muertes. Se confirmó así que tanto el parásito como el hospedador habían evolucionado; sin embargo, uno (el conejo u hospedador) lo había hecho en sentido de aumentar su resistencia, mientras que el otro (el parásito o virus) lo había hecho en un sentido inverso, hacia una virulencia menor. El porqué se produce este tipo de evolución antagónica puede interpretarse en el sentido siguiente: cuando el virus comenzó a distribuirse por primera vez aún no se había producido su verdadera adaptación, es decir se trataba de una adaptación imperfecta, porque los conejos morían tan pronto quedaban infectados, no dándoles tiempo a contagiar a otros individuos. En base a esto, la selección natural estaría favoreciendo que las cepas menos virulentas se perpetuasen.
Coevolución cooperativa
La Coevolución cooperativa se manifiesta en determinadas asociaciones, y en variadas relaciones adaptadas entre diferentes especies en las que ambas obtienen un beneficio. Por ejemplo, las larvas de muchos lepidópteros (como muchas especies de mariposas azules) son cuidadas por las hormigas contra el ataque de determinados parásitos, y a su vez las larvas segregan un líquido del que se alimentan las hormigas. Aquí se da una coevolución cooperativa coordinada, en donde las hormigas y las larvas adaptan su comportamiento en beneficio mutuo.
Algunas semillas han desarrollado adaptaciones cooperativas para conseguir su dispersión. 1-Arce, 2-Diente de León, 3-Olmo. Sobre estas líneas un Agarramoños.
Otras formas de coevolución cooperativa tiene múltiples ejemplos entre el mundo animal y vegetal. Así, en la polinización se dan adaptaciones donde numerosas plantas y animales cooperan para conseguir sus propios objetivos, como los de reproducción o alimentación. Se distingue la capacidad evolutiva de las plantas para desarrollar sistemas de atraer a los animales polinizadores, tales como formas, olores y llamativos colores. Los animales que son atrapados en el esplendor que se les ofrece, reciben el néctar como premio a cambio de distribuir o entregar el polen, el cual queda asido o es desprendido de su cuerpo mediante mecanismos que las plantas han diseñado para esa función. Otros vegetales disponen de adaptaciones espectaculares, en forma de diversos dispositivos con la finalidad de perpetuarse a sí mismos. Por ejemplo, algunas semillas han conseguido desarrollar alas que les faculta para desplazarse mediante la acción del viento; o espinas u otros métodos de sujetarse al pelo de los animales o sustancias pegajosas (como el muérdago, que es parásito de los robles) que se adhieren a otros árboles parásitos cuando los pájaros frotan el pico en ellos; todo esto con objeto de conseguir el transporte que no pueden realizar por sí mismos.
Coevolución de mutualismo
El mutualismo es otro ejemplo coevolutivo en el cual dos o más especies mantienen una relación simbiótica, y por tanto necesaria para la supervivencia de ambas. Tal es el caso de las micorrizas, unos hongos que se mantienen adheridos a las raíces de determinados árboles, como robles y coníferas. Estos hongos, entre los cuales se encuentran muchas setas comunes, necesitan del árbol al que están unidos para obtener la energía que sólo él puede suministrarles, y que no podrían recibir y sintetizar por sus propios medios. A cambio, el árbol puede obtener más fácilmente los nutrientes del sustrato, a la vez que mantiene sus raicillas protegidas de algunas enfermedades. Tanto unos como otros se necesitan mutuamente para desarrollarse y sobrevivir.

Se despide de ustedes su compañera Valeria Varela Parra hasta la próxima información.




MODELOS COEVOLUTIVOS.

Hay varias formas de ver el proceso coevolutivo


Modelos micro evolutivos

1) Coevolución gen-a-gen, por pasos (Erhlich and Raven 1964). Supone un proceso de adaptación recíproco y por fases entre especies concretas. Un cambio en un gen que determina una defensa frente al depredador será fijado, y provocará un cambió en un gen del depredador que determina un uso más eficiente del hospedador. Hay una modificación secuencial. Este modelo se basa en que existe locis complementarios entre depredador y presas para la virulencia y la resistencia, respectivamente. En el caso de interacciones antagónicas, como planta-herbívoro o como parásito-hospedador, consiste en una carrera armamentística continúa.
2) De la coevolución difusa, que refiere a una coadaptación de grupos de especies, sin necesidad de especiación. Es un concepto difuso en sí mismo, que está cada vez más en desuso, aunque ha sido un fuerte revulsivo para acometer los estudios de coevolución de forma más rigurosa. Básicamente, postula que las especies no están aisladas en la naturaleza interaccionado con una única especie, y por tanto la coevolución apareada se ve limitada. Sin embargo, últimamente se esta rescatando la idea, aplicada como coevolución multiespecífica, suponiendo que una combinación de genes que actúan contra múltiples depredadores o múltiples mutualistas y que producen un paisaje adaptativo de eficacias. El resultado es una selección hacia defensas coordinadas frente a un conjunto multiespecífico de depredadores o mutualistas como fruto de la acción combinada de presiones selectivas apareadas. Requiere una covarianza débil o incluso inexistente entre cada respuesta apareada, aunque también es posible una selección de compromiso.

Modelos macroevolutivos
1)De escape y radiación (Erhlich and Raven 1964). La coevolución por pasos o apareada estricta implica la mayoría de las veces, fenómenos de especiación más o menos sincrónica en ambos participantes del sistema. Ocurre en 5 pasos: 1) las presas producen defensas nuevas mediante mutación y recombinación, 2) las nuevas defensas reducen la incidencia de los depredadores, 3) presas con estas defensas nuevas radian en especies dentro de una nueva zona adaptativa libre de depredadores, 4) un nuevo mutante o recombinante aparece en la población de depredadores que es capaz de anular las defensas de las plantas, 5) los depredadores también radian por haber entrado en una zona adaptativa para ellos. El resultado es una congruencia filogenética entre ambos grupos de organismos.
2)De la coevolución diversificadora (Thopmson 1994). Según esta hipótesis, una población de una especie evoluciona para especializarse como resultado de la adaptación local recíproca, y los híbridos entre poblaciones especialistas están en desventajas, lo que favorece mecanismos de aislamiento reproductivo. Es una hipótesis que introduce la dimensión geográfica. Se diferencia de la anterior en que aquí la especiación ocurre con el concurso del organismo interactuante (polinizadores que son selección sexual), mientras que en la anterior la especiación ocurre cuando un organismo escapa al otro. El motor evolutivo es la especialización en un organismo determinado.
3)De evolución secuencial o rastreo filogénetico (Jermy 1976, 1984, 1993). Sugiere que los parásitos rastrean la especiación del hospedador, pero de una forma mucho más general. Esta hipótesis asume que los parásitos y sus hospedadores no están coevolucionando, no hay selección recíproca.
4)De la escalada (Vermeij 1994). Las defensas cada vez son más sofisticadas porque el ambiente en general es más agresivo. Pero no hay coevolución, aunque el resultado aparentemente es como una carrera armamentística.



CONDICIONES PARA COEVOLUCIÓN.


La coevolución requiere especificidad, es decir, la evolución de cada rasgo en una especie es debida a presiones selectivas de otros rasgos de las otras especies del sistema, reciprocidad, es decir, los rasgos en ambos participantes del sistema evolucionan conjuntamente, y simultaneidad, los rasgos en ambos participantes del sistema evolucionan al mismo tiempo.


El proceso coevolutivo puede generar coadaptación (ajuste microevolutivo recíprocos de unos organismos a otros) y coespeciación (cladogénesis recíproca como fruto de la interacción). Es decir, que la coevolución pueda tener consecuencias micro- y macroevolutivos.


La coevolución se ve altamente beneficiada cuando los organismos interactuantes son especialistas, ya que asi se fuerza un efecto sobre la eficacia de los organismos contendientes.



INTERACCIONES QUE PARTICIPAN EN PROCESOS COEVOLUTIVOS


En principio todas las interacciones pueden participar de procesos coevolutivos. Pero los resultados son diferentes. Así, en una interacción competitiva, el resultado esperable es que ambas especies se separen, por lo que no hay usualmente constancia a escala temporal larga del proceso coevolutivo. Algunos autores sugieren que los fenómenos de desplazamiento de caracteres sería el resultado de procesos coevolutivos mediados por la competencia.


Las interacciones antagónicas usualmente producen una vinculación temporal entre la presa y el depredador (u hospedador y parásito), aunque la tendencia de la presa es a escapar del depredador evolutivamente hablando.


Las interacciones mutualistas, por el contrario, también producen una vinculación entre ambos organismos aunque en estos casos es esperable que la interacción sea duradera ya que ambos se benefician de la interacción.






Se despide su compañera Yesica Reyes hasta la próxima información.


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